Historia de coquimbo
INTERÉS REGIONAL DE COQUIMBO
 
 

En la bahía y los cerros de Coquimbo se encuentra plasmado el paso de pueblos indígenas (changos, Diaguitas) que habitaban estas costas utilizándola como caserío y como morada.

La voz "Coquimbo" ha estado en discusión durante años, muchos investigadores han tratado de interpretar su significado en distintas publicaciones, traduciéndole a "Lugar de Aguas Tranquilas", "Estación o Tambo de Plata", significados que derivan del idioma Queswha o Aymará "Coquimpu", que al fusionarse con las etnias que habitaban estas costas dieron origen a la palabra "Coquimbo".

Tras el tiempo fundacional de las primeras ciudades de chile , la bahía de Coquimbo es tratada una de las más importantes de estas nuevas tierras siendo considerada como un lugar excelente para una población española, así lo relato el Conquistador don Pedro de Valdivia al Rey Carlos V en el año 1550.

Las bondades de estas costas también fueron descritas en las bitácoras de navegación de las naves que surcaban estos nuevos mares donde describen a Coquimbo como una costa perfecta para echar ancla, Dentro de estos navegantes destacan Sir Francis Drake, Quien llega a la Punta Tortuga de Coquimbo en 1578.

Algunos antecedentes indican que la primera dueña de estas tierras era doña Isabel Beatriz Colla, quien las heredo debido a su linaje con la Casa Imperial del Cuzco pero fue don Bernardo Alvarez de Tobar, Escribano del Cabildo de La Serena quien solicita a la Real Audiencia la propiedad de los territorios aludiendo de se ha unido en vinculo matrimonial con doña Isabel. Luego las tierras pasaron a manos de doña Agustina Alvarez de Tobar, quien en 1670 vende a don Juan Alvarez y Allende algunos terrenos, este a su vez en 1710 vende parte del llamado surgidero al Convento S. San Frano que mantenían bodegas junto a un embarcadero.

Al fallecer los terrenos pasan a manos de su esposa doña Buena Ventura Argandoña, quien tuvo que enfrentar la ocupación de tierras y una disputa con el Gobierno, que compró las tierras encargando realizar un levantamiento y planos en 1850.

COSTANERA COQUIMBO

CENTRO CULTURAL MOHAMMED VI

PLAZA GABRIELA MISTRAL

fuerte de coquimbo  

restauración del barrio inglés

56 kilómetros de playas

Interior de la cruz

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Cruz de tercer milenio

Su base está formada por tres pilares inclinados que arman un gran trípode. Sobre este se eleva la inmensa cruz compuesta por tres columnas que representan a la Santa Trinidad. Su altura máxima es de 83 metros y posee 40 metros de ancho. Por su escalinata de 2.000 peldaños se accede a la base y al área de culto, conformada por una capilla, un museo y una muestra fotográfica en la que pueden verse los distintos momentos de la construcción de la cruz hasta su inauguración, el 5 de mayo del año 2000. También se pueden apreciar los obsequios que realizó el papa Juan Pablo II para semejante obra que inmortaliza la fe cristiana.
Desde allí, por ascensor o escalera se logra acceder al primer mirador ubicado a 20 metros de altura. También se accede a la plaza de la oración ecuménica, que se encuentra adornada con vitrales.

Cuenta la leyenda que el corsario inglés Francis Drake habría dejado enterrado un importante tesoro en alguna parte de Coquimbo. Esa historia, sumada a las visitas de otros corsarios a la región durante la colonia, ha generado una imagen turística “de piratas” a la zona.
Con esa historia como leitmotiv, nos dispusimos a recorrer las calles de la ciudad. Tal vez fantaseando un poco, creímos que podríamos encontrar algún indicio de dónde se podrían encontrar las monedas de oro enterradas por Drake.

Centro Cultural Mohammed VI para acercarnos a la cultura islámica. Fue construido gracias al aporte del rey de Marruecos y el municipio porteño. Cuenta con un lugar de oración o mezquita, biblioteca y una sala de reuniones donde se imparten charlas sobre esta interesante cultura.
A esta altura ya habíamos recorrido más de media ciudad y del corsario Drake sólo seguimos escuchando sobre sus historias, pero al momento no habíamos encontrado nada…

 

 

Centro Cultural Mohammed VI para acercarnos a la cultura islámica. Fue construido gracias al aporte del rey de Marruecos y el municipio porteño. Cuenta con un lugar de oración o mezquita, biblioteca y una sala de reuniones donde se imparten charlas sobre esta interesante cultura.
A esta altura ya habíamos recorrido más de media ciudad y del corsario Drake sólo seguimos escuchando sobre sus historias, pero al momento no habíamos encontrado nada…

 

 

Plaza Gabriela Mistral, ingresamos al Domo Cultural Las Ánimas. Este museo de sitio exhibe vestigios de la cultura ánimas del 900 a 1200 d.C. Los restos fueron encontrados en el año 1981, durante las excavaciones para remodelar la Plaza de Armas. La muestra consta de 3 sepulturas que demuestran el ritual de entierro de esta antigua cultura. Además, se pueden apreciar muestras pictóricas de destacados exponentes regionales.

Fuerte Coquimbo, ubicado en el cerro del Carmen frente a la Punta Pelícana. En este lugar se instaló en 1876 un cañón de 150 lb. Su objetivo era fortalecer la defensa, especialmente en el puerto de Coquimbo. Este emplazamiento hoy reconstruido es un lugar privilegiado por su paisajismo, destacando el esparcimiento familiar.

Hoy en Coquimbo, gracias al esfuerzo mancomunado de sus habitantes y a políticas de restauración, es posible transitar por una verdadera postal de los siglos XVIII y XIX. Cabe destacar que el barrio fue denominado “Inglés” por el idioma de quienes lo habitaron y que rápidamente sobresalió en el Coquimbo de antaño por las finas viviendas que se alzaron con sus balcones en busca de una mirada al mar. La propia comunidad de inmigrantes fue introduciendo su estilo y diseño en esta arquitectura portuaria que contribuyó a consolidar esta expansión paralela a la vida social y comercial de la ciudad.
El arte, la música y el teatro son exponentes constantes en este sector de la ciudad. Tanto en las calles como en el interior de la Casa de Artes y la Casa de la Cultura, fuimos encontrando diversas actividades y exposiciones que brindan una mirada entretenida en nuestra visita.
El Barrio Inglés está esperando a ser descubierto, una mezcla de estilos que cautivan a los sentidos.
 

Con sus 56 kilómetros de playas, Coquimbo presenta uno de los ambientes más completos para la práctica de las más diversas actividades acuáticas, que van desde el buceo hasta el surf, windsurf, velero, esquí acuático, water polo, pesca deportiva y natación. Otra opción no menos tentadora es asistir a sus costas de arenas finas y mar templado a descansar. Jugar al tejo, a la pelota paleta, al voley playero y caminar incesantemente con los pies descalzos son alternativas que ayudan a desestresarse mientras se disfruta de la naturaleza.
En nuestro paso por la región no dejamos de tentarnos con la visita a algunos de los balnearios más importantes de Coquimbo. Aquí, un breve resumen de las playas más concurridas y de las características que las hacen únicas e irremplazables.

El último tramo hasta los miradores ubicados dentro de los brazos horizontales de la cruz, se hace por medio de ascensores o escaleras que se encuentran dentro de los pilares. Desde los

 grandes ventanales ubicados en la cruz se tiene una espectacular vista panorámica de 360 ° de todo Coquimbo, su bahía y el océano Pacífico.
La iniciativa la llevó adelante frente al Vaticano la ilustre municipalidad de Coquimbo y con gran aprobación por parte del santo padre se dio inicio a la obra que recuerda el año del Jubileo (2000).
Al transitar por su interior, existe un clima solemne y sólo se escuchan unos suaves murmullos.
En los brazos de la cruz se abren dos salas: una contiene los bustos de quienes fueran los arzobispos chilenos durante el siglo pasado, mientras que la otra posee los bustos de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI.
Al permanecer inmóviles frente a las ventanas de cara al Pacífico, vino a nuestra memoria aquella frase de Cristo que reza: “La fe puede mover montañas”. También puede transformarlas. En su visita a Coquimbo, sus sentidos serán cautivados por la Cruz del Tercer Milenio.