RESEÑA DE VICUÑA
INTERÉS REGIONAL CIUDAD DE VICUÑA
 
 

Ciudad de Vicuña se encuentra a 62 kilómetros al este de La Serena y a 532 al norte de Santiago, a los 700 m.s.n.m. Ubicada en medio del impresionante verdor del Valle del Elqui, es uno de los destinos turísticos elegidos por los amantes de los cielos limpios, ideales para la observación de astros, y por aquellos que desean descubrir la Ruta del Pisco.
Presenta un clima mediterráneo, aunque los cordones montañosos le otorgan cierto aspecto desértico. La temperatura en verano oscila entre los 20° C y los 34° C, con días calurosos y noches frescas. Sus inviernos son leves, con mínimas de 3 y máximas de 16° C.
A Vicuña se accede, con transportes terrestres, por su terminal de buses local. En forma particular se llega a ella por medio de las rutas CH 41, de muy buen estado, que la conecta la ciudad con San Juan (Argentina) a través del paso fronterizo Agua Negra, o bien por medio de la ruta D 445, consolidada.
Su actividad económica se centra en el cultivo de vid, frutas, cereales, forrajes y hortalizas. Además, posee ganadería lanar y yacimientos de hierro y cobre. El turismo ha ganado gran espacio en los últimos años, por lo que cuenta con buenos alojamientos y restaurantes.
Una de las características principales de Vicuña es que posee al menos 300 días y noches totalmente despejados, por lo que su observatorio local Cerro Mamalluca se transforma en el protagonista absoluto para quienes desean mirar el universo a través de sus telescopios en entretenidos tours de observación astronómica.
El tejido urbano presenta nobles y antiguas construcciones de principios del 1900. Los principales puntos de interés dentro de la ciudad son su plaza de añosos árboles, que muestra esculturas y motivos que homenajean a la poetiza premio Nobel de literatura Gabriela Mistral; el Templo de de la Inmaculada Concepción; la Torre Bauer, donde funciona la oficina de informes turísticos; el cabildo municipal y los museos de Gabriela Mistral, Histórico del Elqui y el Etnológico, entre los más destacados.
A escasos kilómetros de la ciudad se puede descubrir la Ruta del Pisco visitando las fábricas pisqueras Ruta Norte, Capel, Mistral, Tres Erres y de los Artesanos de Cochiguaz.
También el embalse Puclaro, La Laguna, sus miradores naturales, las ferias artesanales y el rincón diaguita merecen una visita.
Muy cerca de Vicuña se pueden visitar pintorescas poblaciones como El Molle, El Tambo, Diaguitas, Rivadavia, Chapilca, Monte Grande y Pisco Elqui.
Visite Vicuña, un lugar excepcional donde la naturaleza ha hecho poesía.

Iglesia Catedral

premio Nóbel Gabriela mistral  

producción del pisco

museo Gabriela mistral

CERRO MAMALLUCA

 
 
 
 
 
 
 

torre bauer

La Torre Bauer, fue edificada en 1905 sobre el antiguo municipio por el ex-Alcalde don Adolfo Bauer (de quién toma su nombre), es una réplica de una torre medieval, similares a otras que se encuentran en Europa. Posee una estructura de pino oregón con soportes metálicos y cubierta de álamo, siendo construida en Ulm, Alemania. Funciona actualmente como Oficina de Información Turística. A un costado está el Cabildo Municipal, construido en 1835, que hoy es un pequeño Museo que posee una pinacoteca que exhibe retratos de figuras ilustres del valle y mobiliario antiguo.

Planta Capel es una experiencia extraordinaria. La gran infraestructura y el profesionalismo de sus obreros nos dejan sin aliento. Además, tanto hablar de pisco nos dio sed y, como no podía ser de otro modo, fuimos llevados a un bar dentro de la casona para compartir un pisco sour con todos los presentes. En las habitaciones aledañas se vende todo el merchandising de Capel.
Tras haber visitado esta enorme fábrica, continuamos nuestro viaje internándonos en el Valle del Elqui hasta la localidad de Monte Grande – tierra que vio crecer a la famosa escritora Gabriela Mistral. Allí, en las inmediaciones de su plaza, se encuentra la planta de molienda de los Artesanos de Cochiguaz.
Comenzamos a conocer las instalaciones del lugar. Aquí, como su nombre lo indica, la producción del pisco de hace de un modo artesanal. Un gran cartel del burro parrandero Ruperto – ícono del pisco de Cochiguaz – nos señala el camino a la sala de ventas del lugar. Hacia allí nos dirigimos.

Gabriela Mistral, seudónimo de la poetisa chilena Lucila Godoy Alcayaga (1889-1957), fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1945, el primero concedido a un escritor latinoamericano.

Sus trabajos más conocidos son Desolación (Nueva York, 1922), Ternura (Madrid, 1924), Tala (Buenos Aires, 1938) y Lagar (Santiago de Chile, 1954). Algunos como Lecturas para Mujeres, Nubes blancas, Poema de Chile, Poemas de las madres y Motivos de San Francisco, así como sus artículos periodísticos, han sido menos difundidos, y otros inéditos se han publicado hace relativamente poco tiempo. Tales son los casos de su Epistolario y de sus Recados contando a Chile.

Nacida en Vicuña, pequeña localidad del centro norte de Chile, su labor literaria comenzó a reconocerse en 1914 al resultar ganadora de unos Juegos Florales. En 1922, el Ministro de Educación de México, José Vasconcelos, la invitó a colaborar en la reforma pedagógica que se llevaba a cabo en su país. Al año siguiente, el Instituto de las Españas de Nueva York publicó la primera edición de Desolación. Posteriormente viajó a Estados Unidos, Francia y España. En 1927 fundó en Francia la colección de Clásicos Iberoamericanos traducidos al francés. A partir de 1930 dictó conferencias, trabajó como periodista en varios rotativos y viajó a Estados Unidos, las Antillas y Centroamérica, donde fue profesora en diversas universidades y declarada Ciudadana Ilustre en Puerto Rico. Desempeñó el cargo de cónsul de su país en diferentes ciudades de Europa y América, y en 1951 se le concedió el Premio Nacional de Literatura de Chile. En 1953 fue designada cónsul en Nueva York, representando a su país en la Asamblea de las Naciones Unidas sobre La Condición Jurídica y Social de la Mujer. En 1955 leyó su Mensaje sobre los Derechos Humanos en la Gran Sala de las Naciones Unidas.

Sabido es que el pisco es considerado la bebida nacional de Chile. Pero, ¿dónde se elabora este exquisito licor de intenso aroma a frutas? La respuesta a este interrogante se puede encontrar con sólo transitar el Valle del Elqui, donde se encuentran las industrias pisqueras más importantes del país y que brindan entretenidos paseos por sus instalaciones para que el turista que llega a estas latitudes aprenda sobre los secretos y las virtudes de esta bebida alcohólica ancestral.
Nuestro viaje comienza en el kilómetro 46 de la ruta 41, más precisamente en el fundo San Carlos, donde se encuentra la fábrica de pisco Ruta Norte y su famosa “Facultad de Piscología”, donde el visitante aprende todo acerca del proceso de elaboración del pisco y culmina el paseo “graduado” y como un especialista en la materia.

La municipalidad de Vicuña tuvo la idea de crear un observatorio astronómico abierto al público. A diferencia de la mayoría de los centros de observación, donde los visitantes culminan el paseo con cierto sinsabor por no tener acceso a los instrumentos de observación, en el de Vicuña se ofrece al turista la posibilidad de permanecer de noche y realizar diferentes actividades utilizando, inclusive, el mismo equipamiento que manejan los investigadores.

El centro se encuentra en el cerro Mamalluca, del cual toma su nombre, y está ubicado a sólo 9 kilómetros al noreste de la ciudad y a 1.200 m.s.n.m. en un claro entre las montañas, donde el cielo parece abalanzarse sobre los sentidos. El observatorio se encuentra abierto al público y todas las noches los turistas aficionados a la observación pueden despuntar el vicio utilizando importantes telescopios que los acercan a las estrellas, planetas y satélites que tanto han cautivado a la humanidad desde tiempos inmemoriales.

La municipalidad de Vicuña tuvo la idea de crear un observatorio astronómico abierto al público. A diferencia de la mayoría de los centros de observación, donde los visitantes culminan el paseo con cierto sinsabor por no tener acceso a los instrumentos de observación, en el de Vicuña se ofrece al turista la posibilidad de permanecer de noche y realizar diferentes actividades utilizando, inclusive, el mismo equipamiento que manejan los investigadores.

El centro se encuentra en el cerro Mamalluca, del cual toma su nombre, y está ubicado a sólo 9 kilómetros al noreste de la ciudad y a 1.200 m.s.n.m. en un claro entre las montañas, donde el cielo parece abalanzarse sobre los sentidos. El observatorio se encuentra abierto al público y todas las noches los turistas aficionados a la observación pueden despuntar el vicio utilizando importantes telescopios que los acercan a las estrellas, planetas y satélites que tanto han cautivado a la humanidad desde tiempos inmemoriales.